miércoles, 23 de julio de 2014

Yo y mis tendencia NO suicidas

Yo no soy poeta, tampoco romántica (en términos poéticos).
Yo no sueño que vuelo, ni veo el futuro.
En mis momentos de tristeza es recurrente la idea de que me voy a enfermar, pero no porque no puedo vivir más así, es porque siento que desperdició mi vida sintiéndome triste. Y es un problema grande la consciencia...
Porque si, la desperdicio, pero uno necesita elaborar duelos con el sufrimiento.
Hace un tiempo, viendo un documental sobre "El libro tibetano de los muertos" después de una hora de "mira como tenemos nosotros de elaborado el tema de la muerte", muestran 10 minutos de una familia llorando a mares por una muerte. 
Dolor es dolor, la tristeza es otra cosa.
Yo no quiero "vivir" triste, prefiero sentir dolor, cuando sienta dolor.

domingo, 13 de julio de 2014

Roque Dalton

JURO QUE LO OÍ DECIR 
 
“Salvo en una sociedad completamente justa, 
lo mejor de la vida 
es ser jefe.” 

Roque Dalton

PARA UN MEJOR AMOR 
“El sexo es una categoría política.” 
Kate Mills 
 
Nadie discute que el sexo 
es una categoría en el mundo de la pareja: 
de ahí la ternura y sus ramas salvajes. 
Nadie discute que el sexo 
es una categoría familiar: 
de ahí los hijos, 
las noches en común 
y los días divididos 
(él, buscando el pan en la calle, 
en las oficinas o en las fábricas; 
ella, en la retaguardia de los oficios domésticos, 
en la estrategia y la táctica de la cocina 
que permitan sobrevivir en la batalla común 
siquiera hasta el fin del mes). 
Nadie discute que el sexo 
es una categoría económica: 
basta mencionar la prostitución, 
las modas, 
las secciones de los diarios que sólo son para ella 
o sólo son para él. 
Donde empiezan los líos 
es a partir de que una mujer dice 
que el sexo es una categoría política. 
Porque cuando una mujer dice 
que el sexo es una categoría política 
puede comenzar a dejar de ser mujer en sí 
para convertirse en mujer para sí, 
constituir a la mujer en mujer 
a partir de su humanidad 
y no de su sexo, 
saber que el desodorante mágico con sabor a limón 
y jabón que acaricia voluptuosamente su piel 
son fabricados por la misma empresa que fabrica el napalm 
saber que las labores propias del hogar 
son las labores propias de la clase social a que pertenece ese hogar, 
que la diferencia de sexos 
brilla mucho mejor en la profunda noche amorosa 
cuando se conocen todos esos secretos 
que nos mantenían enmascarados y ajenos.

Roque Dalton

ACTA 
 
En nombre de quienes lavan ropa ajena 
(y expulsan de la blancura la mugre ajena). 
En nombre de quienes cuidan hijos ajenos 
(y venden su fuerza de trabajo 
en forma de amor maternal y humillaciones). 
En nombre de quienes habitan en vivienda ajena 
(que ya no es vientre amable sino una tumba o cárcel). 
En nombre de quienes comen mendrugos ajenos 
(y aún los mastican con sentimiento de ladrón). 
En nombre de quienes viven en un país ajeno 
(las casas y las fábricas y los comercios 
y las calles y las ciudades y los pueblos 
y los ríos y los lagos y los volcanes y los montes 
son siempre de otros 
y por eso está allí la policía y la guardia 
cuidándolos contra nosotros). 
En nombre de quienes lo único que tienen 
es hambre explotación enfermedades 
sed de justicia y de agua 
persecuciones condenas 
soledad abandono opresión muerte. 
Yo acuso a la propiedad privada 
de privarnos de todo. 

martes, 17 de junio de 2014

Para todas las niñas de mas de 5 años, incluida vos



1. No sos una princesa y no lo serás nunca, salvo que tu mamá o tu papá sean reyes o conozcas un principe y te cases con él. Sos una nena común y corriente. Si vas a identificarte con algo, tanto da que sea con princesas como con amazonas, guerreras, artistas o jugadoras de fútbol.

2. Los príncipes azules no existen. Pertenecen a los cuentos de hadas que te cuentan para que asumas que tu rol en el mundo es el de aguardar al hombre ideal que te alivie de las cargas de ser una mujer responsable y autónoma, que te salve de las fátigas de la sociedad y te convierta en madre de niños que deberían completarte como ser humano.

3. Todos los juguetes del mundo son para vos. No es verdad que haya cosas de varones y cosas de nenas. Te van a regalar cocinitas, bebés de juguete y sets de belleza para que te habitúes a esas actividades cuando crezcas, incluso si estudiás una carrera y te apasionás por una profesión. Si querés tener más autitos que muñecas está todo bien. No dejes que nadie te diga lo contrario.

4. No hay límites para tus ganas de ser libre. Lo mejor que te puede pasar en la vida es elegir más allá de tu género, sin condiciones, y que tus elecciones varíen tanto como vos lo desees.

5. No aceptes que te digan “una nena no hace eso”. Los que te hablen así (incluso si son tus padres), quieren marcarte un camino que creen que deberías seguir. Defendé tus decisiones, crecé sabiendo que los que sostienen divisiones según el sexo tienen cerebros chiquitos y mentes de villanos.

6. Trepate a todos los árboles que puedas. Eso no es ser varonera, es estar viva y saber jugar. Recordá que para eso vas a necesitar ropa cómoda.

7. Incluso ahora, cuando la mujer recorrió gran parte de su largo camino hacia la liberación, vas a encontrar discriminación en los que te rodean. Recordá que lo hacen porque tienen miedo y son ignorantes. Si podés, explicales que están equivocados. Si no, seguí en la tuya: que tu vida sea la mejor prueba de que no saben lo que dicen porque no lo han pensado bien.

8. El mundo está lleno de colores bellísimos, el rosa es uno más. Que tu existencia sea un arcoiris, no un merengue o una novela de la tarde.

9. Buscate juegos que vayan más allá de cambiar pañales, dar mamaderas de mentira y usar ollas de plástico.

10. Los chicos tienen pito y vos vagina. No te falta nada, lo de la envidia del pene es un invento para que pienses que ellos son mejores.

11. Evitá las publicidades. Evitá las modas. Evitá todo lo que te quieran imponer desde la televisión, hasta que puedas discernir qué te sirve de todo eso.

12. Tu amiguita que tiene más muñecas que vos no es más feliz.

13. Nunca jamás dejes de preguntar por qué las cosas son como son. Nunca te conformes con la primera respuesta. Nunca te quedes con dudas si podés sacártelas. El conocimiento es luminoso y te abre puertas.

14. Huí de la violencia. No porque sea patrimonio de los hombres, sino porque es la herramienta de los imbéciles.

15. Nadie va a quererte más porque seas muy flaca ni porque tengas tetas grandes. Al menos nadie que valga la pena conocer.

16. Mirar dibujitos está bien, pero también leé. Leé mucho. Leé hasta que te duelan los ojos. Leé cuentos, novelas, historias de piratas, extraterrestres y ballenas blancas. Incluso si al principio no entendés lo que estás leyendo porque sos chiquita, algo de eso queda en tu cabeza y la abre.

17. No descartes leer Cenicienta, pero acordate que ella y todas las demás se cansaron de comer perdices, en la parte que viene después del “y vivieron felices para siempre”.

18. Lo mismo vale para la música, el mundo no se termina en Shakira y Selena Gómez. Si podés, aprendé a tocar algún instrumento, el que sea.

19. Casarte y ser mamá es uno de tus destinos posibles, no es obligatorio. Tu futuro no está escrito en piedra, es como la arcilla y vos podés moldearlo.

20. Nunca sos muy chiquita para entender, lo que pasa es que a veces los grandes no sabemos cómo explicarte.

21. No siempre hubo mujeres presidentas. Son el producto de siglos de lucha y esfuerzo. No olvides a las que te precedieron, les debés mucho de tu libertad.

22. Las chicas que aparecen desnudas en las tapas de las revistas y en la tele lo hacen porque no tienen otra cosa que mostrar. Vos mostrá tu cerebro, que al contrario que el culo, se te va a poner más firme con los años.

miércoles, 4 de junio de 2014

Una imagen que no vale cien palabras


La poesía mejor escrita

Poesía que no merece ser escrita

Poesía para no ser leída.

Poesía que no sabe que es poesía

Poesía que no sabe ser poesía

Que me importa si yo sé escribir
Que te importa si yo sé pensar
Que te importa si yo sé bailar
Hay un sol, un fuego y un alud adentro
Que me derriten, y me consumen, y me habitan, y me destruyen 
Y esas son mis propiedades, mis ganancias y mis acciones
Serán mi herencia para el que la tome, para el que la quiera, para el que me ame.
Pero no brilla

Poesía mentirosa I

Yo leí el cuento de escuchar "verdades"
De entender razones
De escribir canciones

Yo leí el cuento de la soledad
De la realidad
De la eternidad

Yo leí el cuento de lo básico
De lo mágico
De lo atávico 

Yo leí esos cuentos y son todos míos 
Porque todas las palabras viven adentro de mi almohada
Con mis lágrimas y tres suspiros

Y una poesía mentirosa que nunca escribo.

jueves, 29 de mayo de 2014

Yo leí el cuento de matar deseos

En mi cuento había príncipe pero no princesa. 
No había hada, ni hechizo-bendición.
Los ratones estaban gordos de tanto comer zapallo.
Las hermanastras eran fantasmas indestructibles.
No había beso ni estrellitas ni mariposas en la panza